miércoles, 6 de enero de 2010

¿Y ahora Estupido amor? (Tercera carta)

Estúpido amor
Creaciones concretas, tengo miedo de que todo haiga sido un sueño, mi inestable temperamento indica que el estado de ánimo más común en mi en estos últimos años ha sido el abatimiento, y estoy aquí… Esperando una nevada en mitad de un clima tropical, me tapo la cara con las manos en los malos momentos, me dejo llevar por lo irreal, aguanto las ganas de berrear… ¿No me ves? Sinceramente amor, el sol que sale de noche, es más hipócrita que nosotros dos juntos. Me deslizo en un tobogán que termina en el pozo del anticuado mago de oz, el pozo del mayor impostor del mundo.
Es solo medio día, atormentado por mis necias congojas, helado, por haber cruzado el umbral de mi lugar, donde mi mayor regocijo, son las palabras, palabras que difícilmente se pueden pronunciar en la boca de un anodino como yo, lo saco todo de mi energúmena alma desatada de un mástil hecho de dolor y rabia, rabia y rencor a mí mismo, y a mi estupidez, que parece ser congénita, si supieras en donde me encuentro en este minuto ¿aparecerías a por mí?
Silencio, sepulcral y culto, como un anciano observando por última vez el crepúsculo, y yo, perdiendo toda característica de mi propia persona, me engullo en mi diván rodeado de sombras… Negruras, que son egocentrismo, entiéndeme… Yo soy ahora, una única persona.

De tú desdeñoso y tardo muñeco de acción, hasta en los días más oscuros.