jueves, 16 de junio de 2011

Silencio, Silencio...

¿Alguna vez has vuelto a donde todo comenzó? Cuando yo lo hago, me siento como entonces, y mientras estoy allí nada de lo que ha pasado me atormenta... Ni siquiera los silencios.

Quiero que conozcas a mis silencios, quiero que no los sobrevalores, porque yo ahora mismo me libraría de ellos.
Has aspirado toda la libertad y mientras tus pulmones se dedican a masticarla, mis oidos le hablan al silencio prepotente, pidiendole que no vuelva más.

Silencio, Silencio, si vienes a mi lado, que ni se te ocurra hacerlo con la boca cerrada.

lunes, 13 de junio de 2011

Vacío, dolor, noches infernales...

Me retuerzo sobre la cama, como si mi cuerpo fuera una fregona, pero lo que destilo no es agua sucia, es un estúpido y ansioso dolor, que a pesar de no ser físico, consigue que me levante, corra hacia al baño y me enjuague las lagrimas, que caprichosas, le reclaman a mi cuerpo estar cerca de ti, mis células me castigan, por no darles lo que quieren, a ti.
Tan necesario en mi vida, tan imposible, tan contradictorio… Por mucho que pasan los meses, la sensación sigue siendo la misma y ahora que sé que se acerca el final de algo, no sé ni hacia donde andar, ni hacia que mirar. No tengo manos para sostenerme, la caída será inmediata.

lunes, 6 de junio de 2011

"Ellas"

Yo, que estoy aficionado a la "buena" mala vida, a mí que me gusta el sexo, el tabaco, el alcohol y el chocolate. No hay nada que me siente mejor que pasar una tarde rodeado de las espectaculares y extrañas perlas que son mis amigas, ellas que me contagian felicidad y que me hacen olvidar todos los males; ellas, que son viento, luz, fuego y fuerza... ellas, que arrasan en todos los mundos, que vuelan por todos los cielos, son capaces de vencer cualquier adversidad, sin miedo y con certeza. Por ellas lucho y ellas lo hacen por mí.
Ellas, ¡Se me llena la boca al decirlo! ¡Ellas! ¿Y qué soy yo sin ellas? Pues nada...
¡¡¡Pero ahí están ellas!!!

domingo, 5 de junio de 2011

"Bala"

Atravesó su pecho una bala de ira, que desde un arma en las manos de una persona sin consciencia salió disparada; ya no sé si lo primero que cayó sin vida sobre el suelo fue su cuerpo o mi corazón… Solo recuerdo que un inquieto silencio se movía dentro de mi mente conmocionada,(que jamás ha vuelto a funcionar como entonces), en ese instante mis piernas me trasladaron encima de él, para permitir a mis lágrimas desconsoladas nadar junto a su sangre y secarse en su camisa, mientras dentro de mí, mi alma también se secaba.

viernes, 3 de junio de 2011

Amantes locos

Vómitos sin sentido en la carretera; las drogas, el sexo, el alcohol y el dinero pierden el sentido que antes tenían, y sueñas con tu cuerpo y el suyo sepultados entre hormigón. Ser esos amantes locos, que no le ven sentido a nada, sino a su relación, volar hasta el círculo polar y envejecer, o no hacerlo y morir, pero sea como sea, que todo sea uno al lado del otro. Amor, esa es la palabra con la que sueñas, esas cuatro letras que juntas han permanecido siglos, significando tanto para tanta gente.

"Gato"

Una frágil e inocente idea me hizo buscar en los recuerdos una imagen de un triste gato... espera ¿o era un perro?, no, era un gato con complejo de perro.
Rechoncho y con poco equilibrio, se frustraba cuando el pelaje de la tripa rosaba el suelo por el que caminaba con muy poco cuidado; de la banda de los mininos era el que menos afilados tenía los dientes y el que más larga tenía la cola, con la que sacudia su alma emborronada.
Dos veces al año, el gato corría hacia la autopista junto a los demás, y se quedaba mirando a los coches, sabiendo que muy pronto todos deberían cruzarla para llegar al lago, tenían que hacerlo o morir. Justo al lado de los gatos, estaban los desafiantes y rudos perros, que cruzaban la pista a su antojo, uno de ellos se le acerco al gato y con intensiones desconocidas, se le quedo mirando, callado arrimo su hocico hasta la oreja de nuestro rechoncho amigo, recitandole un frío y corto verso. -¡Guau!. Eso fue lo que le dijo, "¡Qué palabra tan especial!" maulló el gato en sus adentros. Tan especial fue eso para el bigotudo ser, que quieto se quedó observando al perro ir y venir durante meses, feliz de tenerle ahí, de poder observarle...
El día de la partida gatuna llegó, el adormilado, ahora flaco y enfermo gato, solo tenía fuerzas para estirar una de sus pequeñas patitas y decirle adiós a la manada a la que perteneció un día, les observó cruzar la pista y cerró los ojos, para dormir un rato. Unos ladridos le despertarón, los ladridos de un perro con correa, que era feliz, el perro que corría cerca del gato lo piso sin querer, pero sin decir ni guau, siguió corriendo.
Y ahí se quedó el moribundo gato, al lado de la meta que podría a ver alcanzado incluso con sus miles defectos.

El gato que se enamoró del perro más perro de todos.