miércoles, 11 de agosto de 2010

Embustero

Decías que nada más era probarte, y todos los problemas se solucionarían; pero yo ya conocía los efectos de cogerte demasiado afecto... aún así te conocí con mis manos, y dejaste la huella de tus labios en mi espalda aquel día en la playa. Ahora me ignoras, y yo caigo cada vez más profundo y de aquí no se sale en cinco minutos y medio. Y mientras el sol me quema la nuca escribo palabras sin sentido en este ordenador. Aun me sigo preguntando si alguien sabe que día es mañana, por ahora me quedaré por aquí, bajo el sol y sin dinero para una fanta de naranja.

No hay comentarios:

Publicar un comentario