Aún no se me a olvidado que solo eres un satélite; yo soy el gran mundo y mis pensamientos son los marcianitos. Mientras trato de lanzarte cohetes destructivos, mis manos conspiradoras no te envían más que flores. Algún otro astro se intentó unir a mi órbita, pero la velocidad en la que te mueves siempre les deja fuera.
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