jueves, 27 de febrero de 2014

A veces un acontecimiento lo cambia todo, y según el dramatismo de éste y el caos que siembre, todo lo que lo rodea entra en un periodo de desorientación. Al finalizar este ciclo decadente todo se decora con falsas sonrisas y celofán amarillo, solo las verdaderas víctimas recuerdan con claridad y como si fueran en sus propias pieles sus hijos conocerán el peso del metal de las varas de hierro y el plomo de sus disparos. Y el tiempo se convierte en una ruleta rusa sorteando cataclismos a diestro y siniestro.

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