Sucede que todo lo que a mí alrededor se sitúa, no son sino espejismos que despedazan mi naturaleza y me transforman, corrompen mi mente con ilustradas promesas que son demolidas por los afilados dientes de la angustia. Sucede también que las mentiras que me creo, atrofian mi cerebro y me impiden rechazar lo que más daño me hace.
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